Colindancias 16 / 2025, 157-171 DOI:
10.35923/colind.2025.16.08
Sanda-Valeria Moraru
Universidad Babeș-Bolyai
Herencia e innovación en los
diminutivos de los adverbios de modo
en el español de
América
Heritage and Innovation
in the Diminutives of the Adverbs of Manner
in American Spanish
Recibido: 02.10.2025 / Aceptado: 04.12.2025
Resumen: El artículo se centra en las formas de diminutivo de
los adverbios de modo del español hablado en América Latina. El diminutivo es
un recurso identificativo del español de América incluso si se trata de
categorías gramaticales como el adverbio. En el español peninsular es menos
usado en el caso de la categoría ya citada. Se parte de la hipótesis de que el
sufijo más usado es –ito/-ita,
pero nos interesa investigar si hay otros sufijos que se utilizan para
derivarlos. Nos centraremos en los vocablos que el español americano heredó del
español peninsular y, asimismo, en las innovaciones, a saber, en las formas
creadas en el español de América. Se recurrió a El Corpus del Diccionario
histórico de la lengua española (CDH) con el objetivo de identificar cuándo
se documentaron dichos vocablos. Asimismo, se consultaron los corpus CREA, CREA
anotado, CORDE, CORPES XXI y CORDIAM y el Diccionario de americanismos,
a fin de indagar si se trata de formas de uso extendido, general y continuo en
todos los países de habla hispana o su uso se limita a ciertas áreas. Desde
luego, se seleccionaron y analizaron solamente los casos de adverbios, porque
algunas voces se usan como adjetivos también.
Palabras clave: diminutivo, español de América, adverbios de modo,
innovación, corpus.
Abstract: This article aims to
study the diminutive forms of the adverbs of manner in the Spanish varieties
spoken in Latin America. The diminutive is an identifying feature of American
Spanish, even in grammatical categories such as the adverb. In European Spanish
it is less commonly used in this category. The starting point is the hypothesis
that the most used suffix is –ito/-ita, but we are interested in investigating whether
there are other suffixes that are used to derive them. We shall focus on the forms
which American Spanish inherited from European Spanish and, at the same time,
on the innovations, that is, on the forms created by American Spanish. We used El Corpus del
Diccionario histórico de la lengua española (CDH) to
identify when these words were
documented. Likewise, we consulted the
CREA, annotated CREA, CORDE, CORPES XXI and CORDIAM corpora and the Diccionario
de americanismos to investigate whether these are forms of widespread,
general and continuous use in all Spanish-speaking countries or whether their
use is limited to certain areas. Only adverbial cases were selected and
analyzed, because some words are also used as adjectives.
Keywords: diminutive, American
Spanish, adverbs of manner, innovation, corpus.
1. Introducción
La bibliografía sobre
el estudio del adverbio[1]
y del diminutivo[2]
en español es muy extensa; asimismo, los estudios sobre el español de América[3]
son amplios, pero no se centran tanto en el diminutivo adverbial, sino más bien
en las formas de diminutivo de los sustantivos y los adjetivos. Por este motivo
consideramos que es relevante centrarnos en este artículo en los diminutivos
adverbiales en español, con enfoque en los de modo.
En la Nueva
gramática de la lengua española (en adelante, NGLE) esta categoría
gramatical se define como “una clase de palabras invariable que se caracteriza
por dos factores: uno morfológico, la ausencia de flexión, y otro sintáctico,
la capacidad de establecer una relación de modificación con grupos sintácticos
correspondientes a distintas categorías” (2010: 575). Entre los adverbios de
manera o modo, que es la clase que nos ocupa, se mencionan “bien,
así, peor, cuidadosamente etc.” (577).
Indistintamente de la
clase a la que pertenecen, los adverbios aceptan tanto sufijos diminutivos,
como aumentativos, lo que es un rasgo que caracteriza más bien las variedades
del español de América que el español peninsular: “En la lengua coloquial de
muchos países hispanohablantes aceptan afijos apreciativos un buen número de
adverbios: ahorita, aquicito, allacito,
cerquita, despuesito, lejitos, lejotes, lueguito, poquito” (577).
En la NGLE se
menciona que en el caso de los adjetivos, adverbios o locuciones adverbiales
los
diminutivos implican intensificación: calentito “muy caliente”,
grandecito “relativamente grande”, cerquita “muy cerca”, de
mañanita “muy temprano”. En ahicito, allacito, igualito, mismito la intensificación se
traduce en matices cercanos a los que expresan los adverbios justamente
o exactamente. En amplias zonas de América se usa ahorita (o ahoritita,
ahoritica, ahoritiquita) para expresar la
cercanía de un evento pasado (Llegó ahorita) o futuro (Voy a hacerlo
ahorita). Del mismo modo, lueguito significa “ahora mismo”. (169)
El adverbio comparte
con el adjetivo la particularidad de derivarse mediante sufijos diminutivos o
aumentativos, especialmente porque algunos adverbios se forman a partir de las
formas de femenino de dicha categoría gramatical:
Muchos
adverbios admiten los procedimientos derivativos propios del sustantivo y del
adjetivo y adoptan significantes análogos a los que aparecen en los
diminutivos, en los aumentativos y en los superlativos: despacito, allá
arribita, ahorita, lueguito, cerquita, bastantico, poquito, prontito, tempranico, arribota, lejísimos,
prontísimo, tardísimo, tempranísimo, cerquísima, muchísimo, poquísimo.
(Alarcos 1995: 169)
Si bien en la Gramática
de Bello, publicada en 1847 y reeditada en 1984, se menciona que el diminutivo
adverbial se limita más bien al espacio familiar, con el paso del tiempo esta
particularidad traspasó las fronteras de este ámbito y se usó también en obras
literarias o periodísticas:
Además de los
adverbios que son superlativos o diminutivos porque se forman con adjetivos que
tienen este o aquel carácter como poquísimo, poquito, quedito,
tantico, bellísimamente, bonitamente, los hay que toman de suyo
las correspondientes inflexiones, como lejísimos, cerquita, arribita, despacito,
que apenas se usan fuera del estilo familiar. (148)
Pese a que, en el
estudio de Álvarez Martínez (1994), El adverbio, se hace referencia a
que los adverbios en diminutivo son más bien propios del español hablado en
México, los ejemplos que daremos indicarán que en todas las variedades del
español hablado en los países latinoamericanos existen estas formas de modo más
o menos extendido. Si bien el diminutivo es un recurso usado más bien en la
oralidad, hay un número significativo de ejemplos en los corpus, extraídos de
textos literarios o periodísticos, que demuestran lo contrario:
Quizá el caso
más notorio de presencia de diminutivos en los adverbios sea el del habla de
México, donde se establecen significados distintos entre el adverbio usado
normalmente y ese mismo adverbio con manifestación de diminutivo. […] no
significa lo mismo ahora que ahorita ni que ahoritita.
Este hecho se registra asimismo en otras zonas del ámbito hispánico. (29)
2. Metodología
A fin de indagar los
casos de transmisión y creación o innovación de formas de diminutivo de los
adverbios de modo en el español de América, se han recopilado informaciones
sobre cada forma de diminutivo mencionada en los siguientes apartados, de estos
bancos de datos: el CDH (Corpus del Diccionario histórico de la lengua
española), que contiene textos escritos a partir del siglo XII hasta 2000 (s.
XII-1975) (1975-2000); el CORDE (Corpus diacrónico del español), que incluye
textos hasta 1974, por consiguiente, en gran parte las informaciones coinciden
con las del CDH; el CREA (Corpus de Referencia del Español Actual), con textos
de diversa procedencia escritos u orales (1975-2004); su versión CREA anotado,
que es una variante provisional de los años 2000, que no incluye textos orales;
el CORPES XXI (Corpus del Español del Siglo XXI), que incorpora textos escritos
y orales (2001-2012) (2015-2025); y el CORDIAM (Corpus diacrónico y diatópico
del español de América), en el que se incluyen documentos publicados exclusivamente
en los países de habla hispana entre 1494 y 1905. Asimismo, se ha consultado el
Diccionario de americanismos con el objetivo de investigar si estas
voces gozan de aceptación en esta importante obra lexicográfica.
Se ha querido
investigar cuál es la fecha de aparición de las formas de diminutivo de los
adverbios de modo con el propósito de ver si se usaron por primera vez en
textos de España o en los países de América Latina, a saber, si en los países
latinoamericanos se trata de formas heredadas del español peninsular o las
respectivas formas se crearon en las variedades del español hablado del otro
lado del Atlántico.
Se han recopilado 12
formas de adverbios de modo, que se detallarán alfabéticamente en los
siguientes apartados: apenitas, apeniticas,
apenitillas, aprisita,
asicito, biencingo,
biencito, casito, casitico,
deprisita, despacito, malito, pero la investigación se puede
ampliar, ya que nos hemos decantado por las formas que no derivan de adjetivos.
El diminutivo despacito es un caso especial, ya que el país donde se
atestiguó por vez primera fue Filipinas, que no se vincula con el tema que nos
ocupa, que es el español americano, pero consideramos que uno de los adverbios
más utilizados en español merece mencionarse en este artículo.
Según se puede notar
el sufijo más productivo es -ito/-ita, al que se añaden -itas,
-iticas, -itico,
-itillas e -ingo.
La mayoría de los
ejemplos citados en el artículo se han extraído del CDH y en aquellos casos en
que no se hayan encontrado en este corpus, se han incluido ejemplos de otros.
Con respecto a los adverbios que tienen la misma forma que los adjetivos, se ha
refinado la búsqueda adoptando como criterio de clase de palabra el adverbio.
Para el resto de los corpus se ofrece solamente la información estadística con
la finalidad de ofrecer un panorama cuanto más exhaustivo sobre la presencia de
estas formas en español.
3. La formación de la desinencia de diminutivo -ito, -ita
La procedencia del
sufijo -ito, -ita,
que es el más usado en la derivación apreciativa, es bastante incierta, ya que
se le atribuye origen latino, etrusco, germano, celta, griego, vasco: “si como
sufijo hipocorístico antroponímico, -ittus, -itta resulta escaso, como sufijo diminutivo no
están, en absoluto, documentados” (González Ollé 1962: 294). El autor
afirma, asimismo, que “El origen germano y celta son, hoy por hoy, los que
presentan visos de mayor verosimilitud” (296).
En lo que se refiere
a la procedencia celta se menciona que “en celta antiguo los sufijos -eto, -ato, -uto
de nombres abreviados son muy corrientes, por lo que se ofrecen en ellos una
excelente base para los sufijos en -tt-,
máxime si se considera que las lenguas célticas se prestan con tanta facilidad
a geminaciones expresivas y afectivas” (299).
Acerca del origen
griego se indica que “Antes bien, son los nombres latinos en -itta los que alcanzan cierta difusión en el ámbito
griego” (302).
Por último, se apunta
que la herencia etrusca se debe a que “Los sufijos -ito,
-ita provienen del etrusco, -tu, -ta con -t temática, cuyo timbre sutil le
comunicó valor diminutivo como en -ino, -iño, -ico etc.”
(302).
El autor apunta que
los adjetivos y los adverbios de cantidad fueron los primeros en adoptar con
facilidad este sufijo en español:
El hecho de
comenzar a aplicarse -ito casi exclusivamente
a voces de carácter tan descolorido como son los adjetivos y adverbios de
cantidad y a otras pertenecientes al léxico rural (animales domésticos, objetos
rústicos), hace pensar en la adscripción inicial del sufijo a tal ámbito, desde
el que ha comenzado a penetrar, a través de esas voces, en la literatura, cuyo
campo le estaba vedado anteriormente, debido, sin duda, a ese su carácter.
(304)
4. El adverbio de modo
Según la NGLE
(2010: 589), expresan modo o manera el adverbio demostrativo así, los
adverbios bien, mal, regular, mejor, peor[4],
muchos adverbios adjetivales, como alto en No hablar tan alto y
numerosos adverbios terminados en -mente (lentamente, cuidadosamente),
que se forman a partir de adjetivos en femenino.
4.1. Formas de
diminutivo heredadas del español europeo
En este apartado nos
centraremos en las estructuras que el español de América heredó del español
peninsular. Se indicará el número de ocurrencias para cada forma de diminutivo
adverbial de modo por orden descendente; se incluirá una cita del primer texto
en que se encontró en España y una del primer testimonio en un texto de América
Latina.
El diminutivo aprisita
cuenta con 16 casos identificados en 11 documentos: en España (15) y Colombia
(1). Se descubrió en España en la obra de autor anónimo, Baile del doctor Todolosana (1675):
(1)
Val. Confiessense luego al
punto, no se descuyden, que aguardan? presto, presto,
que se atufan? aprisita, que no hablan? Baxar.
Hazen la mudança con castañeta, sin repetir. Pero aquesta diligencia es sola la que me falta para ver si de viuir tienen alguna esperança.
Quieren algo?
Del otro lado del
Atlántico, se atestiguó casi dos siglos más tarde, en 1858, en Colombia, en la
novela de Eugenio Díaz Castro, Manuela. Novela de costumbres colombianas:
(2)
— Pues léala su merced; pero aprisita, no vaya el
diablo a traernos al director antes de tiempo. Don Demóstenes leyó:
En el CORDE hay 10
formas en siete textos de España. No hay ninguna ocurrencia en el CREA,
mientras que en la versión anotada hay un caso en un texto de México. En el
CORPES XXI existen tres formas en dos textos de México. En el CORDIAM no se
registra ningún ejemplo. Este vocablo no se menciona en el Diccionario de
americanismos.
La estructura malito,
como forma derivada del adverbio mal, se documenta en 43 textos en 56
ocurrencias, que se desglosan del siguiente modo: en España (51), México (3),
Chile (1) y Puerto Rico (1). Apareció por vez primera en un texto de carácter
religioso: Anónimo, El Nuevo Testamento según el manuscrito escurialense
I-j-6. Desde el Evangelio de San Marcos hasta el Apocalipsis (a1260):
(3) […] E que
por la ley no era nenguno iusto
esquantra Dios malfiesta
cosa es, ca el iusto de fe uiue. La ley no es de fe, mas
qui fiziere todas las cosas que son en ella uiura por ellas. Christo nos redimio
de la maldicion de la ley, fecho el por nos malito.
Esto es, que fue el tenudo por nos non sola mientre
por malito, mas por maldicion;
ca murio cuemo si fuesse el muy peccador e culpado
de muert, e por tal le tenien
los iudios quando dixieron al ciego que ell
alumbro: […]
En Latinoamérica se
atestiguó seis siglos más tarde en México en la novela Suprema ley de
Federico Gamboa (1896):
(4)
La española aceptó, pobrecillo, tan malito que
estaba y tan bueno que parecía... Entonces Benigno se desató en elogios de
Julio; no podían figurarse su bondad, su mansedumbre, sus miserias.
El CORDE abarca 47
casos en 33 documentos, que se reparten por país de esta manera: en España
(45), Perú (1) y México (1). El CREA contiene 26 formas en 24 textos: en España
(19), Venezuela (3), Chile (1), México (1) y Puerto Rico (1). Se añade una
forma de EEUU. En el CREA anotado se hallan 15 ocurrencias en 13 escritos: en
España (12), Chile (1), México (1) y Puerto Rico (1). El CORPES XXI recopila 71
formas en 60 textos: España (48), México (7), Chile (3), Colombia (3), Cuba
(3), Nicaragua (2), Costa Rica (1), Honduras (1), Perú (1), Puerto Rico (1) y
Venezuela (1). En el CORDIAM aparece una forma en un texto de Perú. No se
registra en el Diccionario de americanismos.
Desde el punto de
vista del significado, en los ejemplos (1), (2) y (3) hay intensificación,
mientras que en (4), existe atenuación.
4.2. Formas creadas en el español de América
En esta sección nos
referiremos a los diminutivos adverbiales de modo que se identificaron primero
en textos de los países de América Latina, por consiguiente, para cada forma se
indicará, de nuevo, el número de ocurrencias organizado por orden descendente.
Asimismo, incluiremos una cita del primer texto en que se identificó en América
Latina y, si existe, una del primer texto en que apareció en España. De esta
manera se pondrá de manifiesto que las formas son innovaciones del español
americano, que posteriormente se adoptaron o no por el español peninsular.
4.2.1. Formas usadas
solamente en América Latina
En el caso del
vocablo asicito se identificaron tres ocurrencias en dos documentos: en
Perú (2) y Bolivia (1). Su primer testimonio es de Perú, en la obra de José
María Arguedas, El zorro de arriba y el zorro de abajo (1969):
(5) — Y así, asicito como este bicho,
los serranos de todos los pueblos de las montañas andinas, ¿no es cierto?,
siguen bajando a buscar trabajo a Chimbote; también vienen de la selva,
atravesando trochas y montes, ríos callados de tan caudalosos. Del Cuzco y
Arequipa, ciudades grandes, antigüísimas, ya no
vienen.
En el CORDE se
registran dos casos en una obra de Perú. En el CREA y el CREA anotado la
información es idéntica, a saber, hay una forma en un documento de Bolivia. El
CORPES XXI recopila 3 ocurrencias en sendos textos: en Perú (2) y Colombia (1).
Esta palabra no existe en el CORDIAM, ni en el Diccionario de americanismos.
El término biencito
se documenta en un caso en un texto de Bolivia, donde se registra en la obra de
Moema Viezzer, Si me permiten hablar... (1977):
(6)
—Mamita, me voy a portar biencito. ¿Por qué no me
mandas a Disneylandia? Yo quiero jugar con el osito, con el ratoncito. Me vas a
llevar a Disneylandia, ¿verdad? Yo quiero también aquel trencito, mamita.
No se halla ninguna
forma en el CORDE. En el CREA y su variante anotada existe la misma
información, por consiguiente, hay un caso en un texto de Bolivia. En el CORPES
XXI se incluye una forma de un texto de República Dominicana. No se localiza en
el CORDIAM y tampoco se incluyó en el Diccionario de americanismos.
Alvar incluye en el Manual
de dialectología hispánica. El español de América (2013) las formas: apenitillas, usada en Honduras (109), apeniticas de Costa Rica (109) y biencingo
de Bolivia (179). La desinencia -ingo/-inga
es típica para formar el diminutivo en Bolivia: “Los diminutivos se forman con
las partículas -ingo, -inga, sufijo
extraño a la morfología castellana, porque proviene, presumiblemente, de las
lenguas tupí-guaraníes. Se aplica tanto a sustantivos como a adjetivos y a
adverbios” (179).
En el artículo “Los
diminutivos adverbiales en español y rumano”, Lupu inserta la forma casitico como propia de Costa Rica (1984: 4). En los
corpus consultados no se encontraron ocurrencias con estas estructuras y el
único que se encuentra en el Diccionario de americanismos es casitico, usado en Costa Rica y Ecuador.
Desde el punto de
vista semántico, los diminutivos adverbiales de modo enumerados en este párrafo
reflejan la idea de atenuación en el ejemplo (5) y la de intensificación en
(6).
4.2.2. Formas utilizadas
en América Latina y España
Para la voz apenitas
existen 54 ocurrencias en 31 textos de: Argentina (18), México (13), Uruguay
(9), Colombia (6), Perú (4), Chile (1), Guatemala (1), Honduras (1) y Paraguay
(1). Se documentó en Colombia en 1858 en la obra de Eugenio Díaz Castro, Manuela.
Novela de costumbres colombianas:
(7)
– Esta noche apenitas se fue usted, vino Dámaso.
¿No se lo encontró por la calle?
El CORDE recopila 29
formas en 16 textos que se distribuyen del siguiente modo: en Argentina (10),
México (5), Uruguay (5), Perú (4), Chile (1), Colombia (1), Guatemala (1),
Honduras (1) y Paraguay (1). El CREA abarca 12 ocurrencias en 11 documentos: en
México (6), Argentina (2), Uruguay (2), Colombia (1) y Venezuela (1). En su
versión anotada se encuentran 16 ocurrencias en 12 documentos: en México (8),
Argentina (4), Uruguay (3) y Colombia (1). En el CORPES XXI se registran 57
casos en 39 documentos: en México (26), Argentina (15), Chile (4), Colombia
(2), El Salvador (2), Costa Rica (1), Ecuador (1), España (1), Honduras (1),
Paraguay (1), Perú (1), Puerto Rico (1) y Venezuela (1).
Solamente en el
CORPES XXI existe un ejemplo en un texto de España, en el artículo de Yolanda
Gándara, “Diminutivos, las palabras blandengues” (2023):
(8)
Los
tipos de palabras que admiten sufijos apreciativos con mayor facilidad son los sustantivos,
los adjetivos y los adverbios. En el caso de los adverbios hay una producción más
generosa en el español de América, apenitas explotada en el europeo.
Tampoco se aprovecha en la península la posibilidad de menguar los numerales ni
los demostrativos. Aunque
cada zona tiene lo suyito en cuanto a preferencias diminutivas, también cuentan
la intención, el contexto y el tipo de palabra.
En el CORDIAM no se
halla ninguna ocurrencia. En el Diccionario de americanismos se menciona
que se usa en los siguientes países: México, Guatemala, Honduras, Nicaragua,
Costa Rica, Venezuela, Ecuador, Paraguay, Argentina y Uruguay.
El diminutivo del
adverbio casi, casito, no se registra en el CDH, pero se inserta
en el CREA y se recuperó de un texto oral de Colombia:
(9)
Las primeras graduadas ya salieron y están ejerciendo en
los diferentes centros y también en algunas de las escuelas públicas donde se
han hecho grupos de niños con dificultades de aprendizaje. Nosotros mismos a
través de las voluntarias hemos ido a las concentraciones escolares para
explicar los problemas del retardo mental, tanto a los padres como a los
profesores y crear un clima favorable para que esos niños no sean rechazados,
sino sean ayudados. / Doctor, hábleme ahora de otras labores que usted haya desempeñado
como médico, aparte de su dirección en el hospital. Dígame una cosa: ¿No
llevamos ya más de media hora? / No, ya casito. /
¿Lo he hecho hablar mucho, doctor? / Me ha hecho hablar mucho y sin No, muy
interesante. ningún, ningún plan previo. No, es que se trata precisamente de
eso, ¿no?, de que sea bastante informal, y a pesar de eso fue un tema
interesante. Espontáneas, consideraciones no muy bien hiladas. ¿Como qué otro
campo quisiera que le le hablara? / ¿Usted lleva al
frente de la dirección del hospital cuántos años?
El CORPES XXI
contiene tres formas que se dividen de la siguiente manera: en Colombia (1),
España (1) y Perú (1). En los demás corpus no se encuentra. En el Diccionario
de americanismos se inserta y se indica que es específico de Colombia,
Ecuador y Perú.
La cita del texto de
España, que se recopila en el CORPES XII, es de un artículo de prensa de
Bárbara Ayuso: “Javier Gómez Santander: «Las vocaciones hay que tenerlas para
otras cosas, para trabajar lo justo. Porque te acabas inmolando»” (2021):
(10)
Era como que necesitaba atención, casito. Generar trifulcas
sin venir a cuento. Iba a una cena agradable e intentaba convertirla en un debate,
a ver si entraba alguien al trapo.
Para el vocablo deprisita existen cinco casos en
sendos documentos: en España (4) y Guatemala (1). Se descubrió en la
novela del guatemalteco Miguel Ángel Asturias, El Señor Presidente
(1933):
(11)
— ¡Perra!... —le dijo y, sin dejar de mirarla, añadió—:
¡Haremos cantar a ésta! ¡Teniente, tome diez soldados y llévela deprisita
adonde corresponde! ¡Incomunicada!, ¿eh?...
En España se
documentó unos años más tarde, en la obra de Carmen Martín Gaite, Entre
visillos (1958):
(12)
— Chicas, vaya frío. Vamos deprisita.
El CORDE incorpora
tres casos de sendos documentos: en España (2) y Guatemala (1). En el CREA
existen tres formas en sendas obras de España, mientras que en su versión
anotada se recopilan dos casos en dos textos de este país. El CORPES XXI
incluye siete ocurrencias de cinco documentos de España. No se localiza ninguna
forma en el CORDIAM y no se ha incorporado al Diccionario de americanismos.
En lo que concierne
el significado, los diminutivos mencionados en este apartado atenúan en (7),
(8), (9) y (10) e intensifican en (11) y (12).
4.3. Un caso especial
Uno de los adverbios
más usados en español es despacito, que constituye un caso especial,
porque no se atestiguó ni en el español europeo, ni en el americano, sino en el
español hablado en Filipinas. Este adverbio cuenta con 611 casos en 293
documentos que se disponen por país de esta forma: en España (297), Argentina
(97), Perú (59), México (36), Uruguay (23), Costa Rica (22), Chile (16),
Paraguay (15), Colombia (13), Cuba (11), Ecuador (4), Guatemala (4), República
Dominicana (3), Bolivia (2), Honduras (2), Nicaragua (2), Filipinas (2), El
Salvador (1) y Puerto Rico (1). Hay también una forma en el español hablado en
EE. UU. Se documentó en 1754 en el español de Filipinas, en el libro Historia
general sacro-profana, política y natural de las islas del Poniente llamadas
Filipinas de Juan José Delgado:
(13)
porque confiesan que quieren más cien azotes que no se
les dé un grito, el cual dicen les penetra hasta el corazón sin conocer la
causa. En caso de reir verlos despertar á otro que esta durmiendo como
una piedra, que llegan sin hacer ruido alguno y dándole blandamente con la
punta del dedo; muy despacito lo están llamando dos horas hasta que el
otro cumple enteramente con su función y despierta; lo mismo es cuando llaman
de afuera á los que están arriba, ó
cuando está cerrada la puerta, que se están dos horas llamando muy bajo hasta
que casualmente les responden ó abren. Por otra parte tienen acciones temerarias […]
Desde Filipinas se
difundió a España, donde el primer testimonio es de 1760 en la obra de Ramón de
la Cruz, La batida:
(14) Niso. Caballeros, despacito; (Sacará un fusil de
caña) que yo, como estoy tan recio, al peso de tantas armas á
dos pasos me reviento.
La primera aparición
en América Latina se registró de un texto de Cuba, en la obra en verso de
Gertrudis Gómez de Avellaneda, Poesías (1842):
(15) […]
Natura imperiosa la ordena; / Ley es amar. / Ayer en el bosque mi Nice /
Cantaba asi: / — «Que amor es muy fuerte se dice; /
Mas venga á mi. / »Yo juro á su yugo mi cuello /
Jamás postrar » / Jamás en mi frente su sello / Podrá
grabar.» / Llegué por detrás despacito, / Y en su alba sien / Un beso á imprimir me limito, / Que sintió bien. / Se vuelve con
rostro encendido; / Quiere gritar... / Mas yo murmuraba á
su nido, / — Ley es amar! / La bella se turba y repite. / — Libre he de ser! —
Natura, mi bien, no permite / Tanto poder […]
En el CORDE se
encuentran 282 formas en 140 documentos distribuidos de esta manera: en España
(156), Argentina (42), Perú (36), Uruguay (12), Paraguay (10), Cuba (9), México
(6), Colombia (4), Chile (2) y cinco en otros países que no se mencionan. El CREA
abarca 309 casos en 161 textos: en España (133), Argentina (55), México (29),
Costa Rica (20), Perú (18), Chile (11), Uruguay (11), Colombia (10), Cuba (4) y
existen 11 casos en países cuyo nombre no se especifica. En la variante anotada
se registran 277 ocurrencias en 131 escritos: en España (122), Argentina (44),
México (26), Costa Rica (22), Perú (19), Chile (12), Uruguay (10), Colombia
(9), Cuba (2), Guatemala (2), Honduras (2), Nicaragua (2), República Dominicana
(2), Bolivia (1) y Puerto Rico (1). Se menciona también una forma de EE. UU. El
CORPES XXI incluye 995 formas en 608 documentos: en España (290), Argentina
(142), México (117), Perú (86), Colombia (52), Chile (34), Paraguay (31),
República Dominicana (26), Cuba (25), Ecuador (20), Uruguay (18), Guatemala
(17), Venezuela (14), El Salvador (13), Panamá (13), Honduras (12), Nicaragua
(10), Costa Rica (9), Puerto Rico (7) y una forma no identificada. Asimismo, se
agregan 39 formas en EE. UU., cuatro ocurrencias en textos de Guinea Ecuatorial
y una en Filipinas. En el CORDIAM hay seis casos en cuatro documentos: en
Uruguay (4), Argentina (1) y Chile (1). En el Diccionario de americanismos
se menciona que se usa en Nicaragua, República Dominicana, Venezuela, Perú,
Bolivia, Chile y Paraguay.
Desde el punto de
vista semántico, con despacito se intensifica en (13), (14) y (15). En
el ejemplo (13) se coloca el adverbio de grado muy delante del
diminutivo para formar un superlativo absoluto y reforzar lo expresado.
5. Conclusiones
En este artículo se
han podido poner de relieve tres categorías de diminutivos adverbiales de modo:
una que contiene dos casos que el español de América hereda del español
peninsular (aprisita y malito); otra que abarca cinco formas
creadas por el español americano y a las que consideramos innovaciones (apenitas,
asicito, biencito, casito y deprisita) y, la
tercera, en la que se incluye una forma creada en el español hablado en las
Filipinas (despacito) que se difundió a España y América Latina. El
diminutivo despacito es la única forma común a todos los países de habla
hispana. Pese a que no existen ejemplos en los corpus, se pueden considerar apeniticas, apenitillas,
biencingo y casitico
como formas creadas en el español de América.
Desde el punto de
vista semántico, los diminutivos adverbiales de modo analizados reflejan la
idea de atenuación, en los ejemplos (4), (5), (7), (8), (9) y (10); la idea de
intensificación (aprisita muy aprisa, biencito muy bien, deprisita
muy deprisa, despacito muy despacio, malito muy mal) se encuentra
en los ejemplos (1), (2), (3), (6), (11), (12), (13), (14) y (15).
Se puede afirmar que
el uso de los diminutivos adverbiales de modo es más extendido en algunas áreas
(México y Centroamérica, la zona de los Andes, España y el Caribe continental)
que en otras (la zona del Río de la Plata, la chilena y las Antillas), ya que,
según la clasificación por zonas lingüísticas tradicionales, se puede
distinguir lo siguiente:
a.
México y
Centroamérica: apenitas, apeniticas, apenitillas, deprisita,
malito, casitico, despacito – 7
formas;
b.
Zona andina: apenitas,
asicito, biencingo,
biencito, despacito – 5 formas;
c.
Caribe continental: apenitas,
aprisita, casito, despacito – 4 formas;
d.
España: aprisita,
deprisita, despacito, malito – 4 formas;
e.
Chile: apenitas,
despacito – 2 formas;
f.
Río de la Plata: apenitas,
despacito – 2 formas;
g.
Antillas: despacito
– 1 forma;
h.
Filipinas: despacito
– 1 forma;
i.
EE. UU.: despacito
– 1 forma.
Sin lugar a duda, las
formas que derivan de adjetivos (por ejemplo: clarito, fuertecito,
igualito, ligerito, mejorcito, peorcito, rapidito,
regularcito, etc.) son mucho más abundantes y tienen más frecuencia
de uso en todos los países de habla hispana, pero esta afirmación merece una
investigación aparte.
Se trata de una
presentación parcial de las ocurrencias de formas de adverbios de modo en
diminutivo, por consiguiente, la investigación podría incluir las siguientes
vertientes: un análisis semántico exhaustivo de los ejemplos recopilados de los
bancos de datos consultados, pese a que existe gran cantidad de información. De
este modo se ofrecería una visión más amplia sobre los matices de significado de
dichas formas en el español de América. Otra investigación se puede centrar en
un enfoque contrastivo entre los diminutivos adverbiales de modo del español y
del rumano, con el fin de actualizar las informaciones existentes en las
publicaciones de Lupu y Chircu, y, asimismo, un análisis contrastivo de los
aumentativos adverbiales entre los dos idiomas, un tema que no se ha estudiado
todavía y que aportaría novedades en los estudios contrastivos español-rumano.
___________________
[1] Mencionamos, entre otros, los capítulos dedicados al adverbio en las siguientes gramáticas: Alonso del Río (1963), Roca (1972), Bello (1984), Seco (1989), Alarcos (1990, 1995), Alcina y Blecua (1991), Hernández (1992), Álvarez (1994), Seco (2000), RAE (2010), RAE (2019), el libro sobre el adverbio en español de Hue Fanost (1993); algunos estudios de gramática contrastiva español-rumano: Lupu (1984), Chircu (2008).
2 Véanse, entre otros: González Ollé (1962), Alvar Ezquerra (1995), Varela Ortega (2005).
3 Véanse, entre otros: Lipski (2007), Alvar (2013), Company Company (2021).
4 En el DLE la
primera categoría gramatical que se menciona para regular, mejor
y peor es la de adjetivo, por consiguiente, no las tomamos en cuenta
para este estudio, ya que nos ocupan solamente las formas de adverbio
propiamente dichos.
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https://www.asale.org/damer/ [30.09.2025]
[1] Mencionamos, entre otros, los capítulos dedicados al adverbio en las siguientes gramáticas: Alonso del Río (1963), Roca (1972), Bello (1984), Seco (1989), Alarcos (1990, 1995), Alcina y Blecua (1991), Hernández (1992), Álvarez (1994), Seco (2000), RAE (2010), RAE (2019), el libro sobre el adverbio en español de Hue Fanost (1993); algunos estudios de gramática contrastiva español-rumano: Lupu (1984), Chircu (2008).
[2] Véanse, entre otros: González Ollé (1962), Alvar Ezquerra (1995), Varela Ortega (2005).
[3] Véanse, entre otros: Lipski (2007), Alvar (2013), Company Company (2021).
[4] En el DLE la primera categoría gramatical que se menciona para regular, mejor y peor es la de adjetivo, por consiguiente, no las tomamos en cuenta para este estudio, ya que nos ocupan solamente las formas de adverbio propiamente dichos.