Colindancias 13 / 2022, 9-28


DOI: 10.35923/colind.2022.13.01


 

Ana Cecilia Prenz Kopušar

Departamento de Estudios Humanísticos

Universidad de Trieste

 

 

Juan Octavio Prenz y Omar Lara, impulsores de flujos literarios:

América Latina-Yugoslavia-Rumania

Juan Octavio Prenz y Omar Lara promoters of literary flows:

Latin America-Yugoslavia-Romania

Recibido: 27.11.2022 / Aceptado: 29.12.2022

 

 

 


Resumen: El presente trabajo analiza la actividad que desarrollaron los intelectuales y poetas Juan Octavio Prenz y Omar Lara como promotores de la literatura latino- americana en Europa central, con particular atención a Rumania y Yugoslavia, y la difusión de la literatura de estos países en América Latina. Los años tomados en consideración son a partir del 1977, año en que ambos intelectuales se conocen, y hasta tiempos más recientes. En particular, nos centramos en las publicaciones realizadas en la editorial KOV de Vršac, en as rias etapas que tuvo la revista Trilce, dirigida por Omar Lara, y en el surgimiento de la casa editorial LAR, Literatura Americana Reunida.

Palabras clave: Juan Octavio Prenz, Omar Lara, flujos literarios, Rumania, Yugoslavia.

 

 

Abstract: This article analyses the inte- llectual and literary activity carried out by poets Juan Octavio Prenz and Omar Lara as promoters both of Latin American literature in Central Europe -especially in Romania and Yugoslavia- and of these countriesliteratures in Latin America. The timespan covered goes from 1977 -when Prenz and Lara first met- to more recent times. More specifically, the article focuses on the works published with KOV, Vršac’s publishing house, on the different stages of the journal Trilce -directed by Omar Lara- and the establishment of LAR (Reunited American Literature) publishing house.

Keywords: Juan Octavio Prenz, Omar Lara, literary flows, Romania, Yugoslavia.


 

 

Introducción

En el presente trabajo se echa una mirada hacia la actividad literaria conjunta que desarrollaron los intelectuales y poetas Juan Octavio Prenz y Omar Lara a partir de 1977, año en que se conocieron, hasta tiempos más recientes. Ambos habían abandonado sus respectivos países, Argentina y Chile, a raíz de las convulsiones políticas de los años 1970, encontrando acogida uno en Yugoslavia, el otro en Rumania. Omar Lara, después del golpe militar a Allende, se exilia por breve tiempo a Lima y luego se asienta en Bucarest (1974-1982). Prenz, en cambio, abandona La Plata en 1975, en los momentos de intensa actividad persecutoria de la Alianza Argentina Anticomunista, conocida como la Triple A, para establecerse en Belgrado.

Las imágenes que se originan en mi memoria al recordar los encuentros entre los dos poetas en la Europa central son dos. La primera, remite a la Belgrado de 1977, cuando yo tendría 12-13 años y ya una clara conciencia de y de las problemáticas sociopolíticas que acarreaba mi entorno. Con oído agudo escuchaba las conversaciones de “los mayores” sobre las historias macabras que acontecían en nuestros países bajo dictadura. Seguramente en ese momento desarrollé el perverso interés por el tema de la tortura y por la compleja relación entre víctima y victimario tan presente en la literatura latinoamericana. La segunda imagen es más reciente, se ubica durante la primera década del nuevo siglo, en el Café San Marco en la ciudad de Trieste.

Lara y Prenz ya llevaban sobre sus espaldas nuevas historias de vida que habían atenuado los relatos de memorias dolorosas. Los tiempos habían cambiado y – parafraseando a Omar – una línea de quiebras profundas los separaba

ya de aquel pasado (Lara 1982: 3). Lara se encontraba en la ciudad para recibir un premio1, y los proyectos de nuevas publicaciones, como escritores ya consolidados, ocupaban las conversaciones de ambos.

En Belgrado, se trataba de dos poetas y padres, aún jóvenes, involucrados en los destinos políticos de sus propios países, comprometidos en denunciar los atropellos dictatoriales, aunque, por sobre todas las cosas, interesados en la escritura poética, la propia y la de los demás, la de escritores latinoamericanos y la de escritores de los acogedores Balcanes, interés que los llevó a convertirse en impulsores y traductores de la literatura latinoamericana en Yugoslavia y Rumania como, asimismo, en la dirección inversa, o sea, de la literatura yugoslava y rumana en América Latina. Por lo tanto, cuando hablamos de la actividad literaria de ambos no nos estamos refiriendo solo a su producción poética, narrativa y ensayística, sino también a la acción que efectuaron como promotores y traductores de la literatura de sus países en los países de nueva acogida y viceversa.

 


1 Premio Internacional de Poesía Ciudad de Trieste (2007).


 

Recuerdo a los dos poetas sentados en el salón de la calle Vojvode Dragomira, en el bello barrio de Vračar en Belgrado, enamoradizos y vitales, discutiendo proyectos que nacían espontáneamente y se realizaban con conocimiento profundo y necesidad, personal y colectiva, de llevarlos a cabo. Los acompañaban en esta empresa mujeres batalladoras como la escritora chilena Virginia Vidal2, entonces en el exilio en Belgrado, Elvira Maison, esposa de Prenz, que colaboró en algunas publicaciones realizadas por ellos y sostuvo aquellos primeros intentos, como asimismo la traductora y poeta Mirjana Božin y la escritora Gordana Ćirjanić, entonces jóvenes estudiantes de Prenz, además de la traductora Krinka Vidaković. En la etapa belgradense –Belgrado, ciudad que Lara evoca por la misma lluvia y la misma luz de Valdivia3– resulta ser de fundamental importancia la colabo- ración que ambos tuvieron con la casa editorial Književna Opština Vršac (KOV), dirigida por el poeta yugoslavo Vasko Popa, como asimismo con el traductor Radivoje Tatić.

Juan Octavio Prenz y Omar Lara, a partir de aquellos años escribieron prólogos, realizaron traducciones, editaron poesía y novela, crearon antologías, escribieron memorias, artículos, ensayos, participaron en comités editoriales y congresos internacionales, etc. Omar Lara refundó la revista Trilce (segunda temporada) en 1982 en Madrid y Juan Octavio Prenz formó parte del “comité de reaparición” de la misma. Lara creó además a la “prima hermana” (Lara 2010: 4) de Trilce, como él mismo la nombra, es decir, a la casa editorial LAR Literatura Americana Reunida, con la que Prenz colaboró en numerosas ocasiones y de la que fue miembro del comité de redacción y director de la colección “Estudios, tesis y monografías”.

El encuentro entre Prenz y Lara favoreció de manera decisiva la circulación de la literatura argentina y latinoamericana en Yugoslavia y Rumania y de la literatura yugoslava y rumana en América Latina, creando lo que Betina Prenz y Analía Gerbaudo llaman un “doble movimiento de flujos” (2021: 86)4 entre la Europa central y algunos países de América Latina5.

 


2 Virginia Vidal (1932-1916), periodista y escritora, autora de Neruda, memoria crepitante, entre otros.

3 En una carta de agosto de 1978 Omar Lara le escribe a Juan Octavio Prenz: “Te he dicho (¿o no?) que me gusta mucho esa ciudad: tiene la misma lluvia de Valdivia y algo de su luz” (Archivo personal de Juan Octavio Prenz, 1978).


 

 

 

Sobre ambos poetas e impulsores/traductores

La actividad literaria de Juan Octavio Prenz y Omar Lara en muchos aspectos son convergentes. Sin embargo, difieren o cobran identidad propia en relación a los efectos que sobre su labor generaron las estadías en los países europeos y las relaciones humanas e intelectuales que allí establecieron. No utilizo los términos migración o exilio intencionalmente6. Al primero, lo asocio a las migraciones transatlánticas de los siglos XIX y XX y a las razones económicas que las determinaron, como fue el caso de mis abuelos paternos, progenitores de Prenz; al segundo, en cambio, a los acontecimientos políticos que determinaron la salida forzada de los países latinoamericanos en los ’70 y otros. En un caso y en el otro, la descendencia familiar y mi experiencia determinaron esta asociación mental que me lleva a afirmar que, en el caso de Lara, podemos hablar de exilio, vocablo que él mismo, más de una vez, utilizó en entrevistas y escritos: “Vino lo que vino. El golpe de Estado de 1973 nos dispersó, nos exilió, nos torturó, nos asesinó. Nos cambiaron el país” (2010: 4). La historia de Prenz se contextualiza, en cambio, de manera distinta, si bien su viaje de 1975 –que fue su segundo viaje a Yugoslavia– tuvo un real trasfondo político, a pesar de ello, nunca le gustó ser considerado un exiliado.

 


4 La Universidad Nacional del Litoral (Santa Fe, Argentina) en el marco del proyecto internacional Archives in Transition: Collective Memories and Subaltern Uses financiado por el European Union’s Horizon 2020 Program-Marie Sklodowska Curie, Research and Innovation Staff Exchange (RISE), Grant Agreement 872299 (período 2020-2024), realiza un proyecto de investigación sobre la figura intelectual de Prenz –profesor, escritor, estudioso– del que ha sido publicado uno de los primeros resultados. Veáse Gerbaudo y Prenz (2021).

5 Las traducciones de Prenz y Lara circularon y se pueden encontrar en Chile, Argentina, Perú, México, Venezuela, España y bibliotecas de Estados Unidos.

6 Resulta interesante subrayar que el artículo de Gerbaudo y Prenz (véase nota 4) plantea la siguiente hipótesis: que las migraciones forzadas provocadas por la violencia política estatal en Argentina, ya sea debido a causas ideológicas o económicas, han tenido efectos paradójicos en términos de institucionalización e internacionalización de los estudios literarios. Aspecto que se demuestra ampliamente en la actividad de Prenz.


 

En el poema Éxodos (Prenz 2022: 27) escribe:

Se emigra para volver (o no) y contar la historia

Durante veinte años el hombre en soledad envía a sus padres retratos de su mujer y su hijo inexistentes.

Ahora solo quiere estar seguro de que sus padres han muerto ya.

Para que la historia quede intacta.

 

Por ser hijo de inmigrantes istrianos en Argentina, en la ensenada del Río de la Plata, consideró, en ambas ocasiones, su viaje a Yugoslavia como un verdadero retorno.

Por lo dicho, vale la pena destacar que parte de la obra poética de ambos fue escrita en Europa y en parte publicada en ediciones bilingües: en el caso de Lara en Rumania, en el caso de Prenz en Yugoslavia. Del escritor chileno7 mencionamos aquí las obras poéticas, El viajero Imperfecto /Călătorul neîmplinit, (1979)8, que recoge poemas escritos entre 1974 y 1976 junto a la producción de Los buenos días (1972) y de Serpientes, habitantes, y otros bichos (1973-1974), título este último incluido también en Oh, buenas maneras (1975), premiado por Casa de las Américas.

 


7 Luis Omar Lara Mendoza (1941-2021), oriundo del valle central de La Araucanía, nació en Nueva Imperial, cerca de Temuco. Publicó su primer volumen, Argumento del día (1964), en los años en que fundaba la revista Trilce en Valdivia. Después de su exilio en Bucarest y antes de volver definitivamente a Concepción, transcurrió un periodo breve en Madrid donde trabajó en la revitalización de Trilce cuya tercera temporada, más tarde, cobraría vida ya desde Chile. Allí fue conocida la Librería Alas, en la calle Ongolmo de Concepción. Algunos de los poemarios más destacados del autor, además de los ya mencionados, son: Los buenos días (1972), Serpientes (1974) reeditado posteriormente con el título Serpientes, habitantes, y otros bichos, la antología personal Memoria (1987) que recoge creaciones de los años 1960-1984, entre muchísimos otros. En años más recientes fueron publicados sus libros Foto&Grafia (2009), Vida, toma mi mano (2009), Argumentos del día (2009), La tierra prometida (2009) y Prohibido asomarse al interior (2009). El último título publicado por Lara en 2020 fue En el corazón de las cosas. El escritor chileno fue galardonado con numerosos premios, entre ellos, la Medalla Mihai Eminescu otorgada por el Gobierno de Rumania (2001), el Premio de la Sociedad de Escritores de Chile por su tarea realizada con Trilce (2006), el Premio Internacional Ovidio de Traducción de la Unión de Escritores Rumanos (2009). Véase Lara (2010: 5).

8 Edición bilingüe español-rumano, pp. 244. La versión rumana es de Víctor Ivanovici y Lucía Uricaru. Introducción de Víctor Ivanovici.


 

 

Mencionamos n Crónicas del Reyno de Chile (1976) y la edición bilingüe Insule plutitoare/Islas flotantes (1980). Se destaca particularmente la labor de Lara como traductor del rumano al español, ejercida sea estando en Bucarest, sea en los años posteriores. Es conocida la traducción de El Ecuador y los Polos de Marin Sorescu, traducción por la cual obtuvo el Premio Internacional de Poesía Mística Fernando Rielo en Madrid en 1983. Del mismo Sorescu publicó El centinela de la galaxia (2007) en México. Tradujo también algunos clásicos de la literatura rumana como Mihai Eminescu9, Alexandru Macedonski y Ion Barbu; realizó, en tiempos más recientes, la traducción y selección de once poetas rumanos contemporáneos en el volumen Mesa del silencio (2010)10.

El escritor argentino11, por su parte, en aquellos años desarrollaba ya su pasión como poeta y narrador. En La Plata había publicado Plaza suburbana (1961), Mascarón de proa (1967) y había concluido la versión de su primera novela Fábula de Inocencio Honesto, el degollado, además de haber llevado a cabo una intensa actividad académica en las ciudades de La Plata y Buenos Aires. En los años de encuentro con Omar Lara, Octavio Prenz está trabajando en la composición de dos antologías: Poetas contemporáneos de Yugoslavia (1977) y Poetas serbios del grupo Bagdala (1977). De igual manera, está efectuando las investigaciones comparativas entre el héroe épico serbio Kraljević Marko y Rodrigo Díaz de Vivar y sobre el Cantar de mio Cid, acompañado de algunas traducciones de poemas del ciclo serbio (1976) y un estudio crítico que más tarde publicará en Ediciones LAR Literatura Americana Reunida en la colección “Estudios, tesis, monografías” (1983)12.

 


9 https://www.cervantesvirtual.com/obra/poemas-1053191/

10 El volumen incluye a Geo Bogza, Eugen Jebeleanu, Maria Banuş, Gellu Naum, Ştefan Augustin Doinaş, Ion Caraion, Nichita Stănescu, Marin Sorescu, Ioanid Romanescu, Mircea Ciobanu y Dinu Flămând.

11 Juan Octavio Prenz (1932-2019) nació en Ensenada, pequeña ciudad cerca de La Plata, Argentina. Realizó una experiencia de trabajo entre 1962 y 1967 en Belgrado, ciudad a la que volvió una segunda vez en 1975. En 1979, se trasladó definitivamente a Trieste, Italia. Fue profesor de Lengua y Literatura Española e Hispanoamericana en las Universidades de La Plata, Buenos Aires, Belgrado, Liubliana, Trieste y Venecia, desarrollando una intensa actividad como investigador, ensayista y traductor. Fue autor de varios libros de poesía, entre los que se destacan la edición serbocroata de Poslanice iz Novog Sveta (Envíos del Nuevo Mundo. Belgrado: Helikon 1984), Habladurías del Nuevo Mundo (1986), Cortar por lo sano (1987), La Santa Pinta de la Niña María (Premio Casa de las Américas 1992). Como narrador publicó tres novelas: Fábula de Inocencio Honesto, el degollado (1990), El señor Kreck (2006), Solo los árboles tienen raíces (2013). Su obra poética y narrativa ha sido traducida a varias lenguas. En 2019, fue galardonado con el Premio Internacional Nonino.

12 Prenz retomó el tema en varias ocasiones. En 1999 publicó un artículo titulado “Identidad y complejidad en el Cid y Kraljević Marko”.


 

 

En 1976, Prenz ya había traducido, en colaboración con Octavio Paz, versos del poeta serbio Vasko Popa aparecidos en la revista Plural en México, había concertado con la Editorial Bagdala de Vršac la edición de una colección de poesía argentina moderna junto con un prólogo, publicación que se realizaría en el marco de publicaciones de la poesía moderna de los países no alineados. En Yugoslavia edita la edición bilingüe de Cuentas claras/Čisti računi (1979), colección de poemas en la que confluyen implícitamente todas las facetas de su trabajo de entonces. Nos estamos refiriendo a su labor como creador y como intelectual que se relaciona con el ambiente serbio, en particular con Vasko Popa, director de la editorial Književna Opština Vršac (KOV), y con círculos intelectuales que actúan en las ciudades de Vršac, Kruševac y Belgrado13. En cuanto al poemario mencionado, se trata de la colección que más citó en su trayectoria y la que definió y define su poética. En lo académico la labor de Prenz se centra, entre otros, en la realización de Hispanoamerička književnost (Historia de la literatura hispanoamericana) en serbocroata y en la colaboración con Gerardo Mario Goloboff (1980).

 

Živi Čile (Chile vivo)

Un acontecimiento que, por cierto, marca el punto de encuentro y la fructífera colaboración entre Lara y Prenz y, de igual manera las confluencias entre los intelectuales latinoamericanos y balcánicos, es la publicación de la antología chilena Živi Čile (Chile vivo, 1979), precisamente publicada por la casa editorial KOV dirigida por Popa. Lara y algunos colaboradores en el exilio no dejaron de difundir en Europa la literatura y la poesía chilena, como aclara él mismo:

 

Con Juan Epple construimos desde las sombras y el desconocimiento momentáneo del destino de muchos, la primera antología de poesía chilena pos golpe: Chile, poesía de exilio y resistencia que se publicó en Bucarest, Barcelona, Moscú y Belgrado. (2010: 4)

 

En la solapa de la edición yugoslava, se aclaraba que la selección había sido compuesta a partir de un panorama poético más amplio que el comité de redacción de KOV había decidido renombrar Živi Čile (Chile vivo). Las ilustraciones eran del pintor chileno Roberto Matta, tomadas de la revista literaria Araucaria (1978). Encabezaba el volumen una declaración de amistad y respeto sincero hacia los poetas chilenos. La misma enunciaba: “KOV publica la colección de poemas Chile vivo, en señal de admiración por la hermosa, erguida poesía contemporánea chilena y en señal de solidaridad con la lucha del pueblo chileno por su libertad”. Las traducciones habían sido realizadas de manera grupal. Entre los traductores se encontraban el mencionado Radoje Tatić, traductor al serbio de escritores latinoamericanos como Juan Rulfo, Miguel Ángel Asturias, Pablo Neruda y otros, y la revisora general de la traducción Krinka Vidaković, asistente en ese momento del Instituto de Literatura y Arte de Belgrado. Una indicación interesante, que se lee en las palabras preliminares y que denota la estrecha colaboración entre Lara, Prenz y los editores de KOV –acompañada de la necesidad proyectual de difundir literatura latinoamericana–, es que la mayoría de los poemas habían sido traducidos por los estudiantes del grupo de Lengua y Literatura españolas de la Facultad de Filología de Belgrado, bajo la orientación del profesor Juan Octavio Prenz, poeta y miembro de honor de KOV.

En esta colección de poesía de la resistencia y del exilio chilena, algunos de los poemas incluidos tienen carácter anónimo y fueron escritos en los campos de concentración, en las cárceles, o en la intimidad precaria de los hogares alcanzando, como

señalan los editores, “un horroroso destino: transformarse en la expresión anónima de una causa común” (Lara-Epple 1979: 12). Algunos de estos poemas alcanzan considerable madurez mientras que otros mantienen un carácter circunstancial si bien todos nacen “con la misma voluntad de arder, avanzan, crean sus propios caminos: como la vida misma” (14). Los mismos cuentan “los sufrimientos y las esperanzas de lo que significó vivir y morir en un espacio signado por la oposición violenta entre la tiranía y el amor muy concreto por la libertad” (12). La referencia a la lucha contra la dictadura de Pinochet resulta clara. Los poemas firmados pertenecen a Víctor Jara, Efraín Barquero, Raúl Barrientos, Gabriel Barra y Eduardo Embry. El famoso poema Somos 5000 (Ima nas 5.000) de Víctor Jara inaugura la colección y no es casual que lo hiciera. Es sabido que el autor de canciones memorables como Te recuerdo Amanda, Duerme duerme negrito o A desalambrar, escribió esos versos después de haber sido detenido y torturado en el estadio de Chile que hoy lleva su nombre. No creo que sea redundante recordar que le fueron quebrados sus dedos y cortada su lengua para que no se expresara. Quedaron estos últimos versos junto a toda su amplia y bella producción. Joan Turner, esposa de Jara, publicó el famoso libro An Unfinished Song. The life of Victor Jara en 1983 en Inglaterra, en el que narraba momentos de la vida del cantautor. Quizás, tampoco sea casual que la primera versión del libro publicada en Chile haya sido realizada por Ediciones LAR y que su título haya tenido una leve pero significativa modificación: Víctor Jara, un canto (no) truncado (1988).

 


13 Vasko Popa, uno de los poetas e intelectuales más representativos de la poesía serbia contemporánea, en 1972 fundó Književna Opština Vršac (KOV) (Municipio Literario de Vršac), en la que Prenz publicó su poemario. En la labor de difusión de la literatura latinoamericana en Yugoslavia, Popa fue un estrecho colaborador de Prenz y también de Lara.


 

 

Dos cartas de Omar Lara a Juan Octavio Prenz

Una carta es del mes de mayo y la otra de agosto de 1978. Ambas refieren aspectos técnicos sobre el apenas mencionado proyecto de publicación de la antología en KOV acompañados por comentarios que detonan grandes expectativas e ilusiones. Lara le escribe a Prenz: “habría que actualizar todos esos planes de que hablamos y cuyo entusiasmo persiste en mí. La revista [se refiere a Trilce], la editorial [se refiere a LAR]. No sólo el entusiasmo. Me parecen cada vez más ideas de ineludible materialización”14. Ideas que se iban gestando y que tomaron cuerpo a comienzos de 1980. La misiva conserva deliciosas alusiones a la amistad y a amenidades o pasiones compartidas, una de ellas es el tango, que aquí mencionamos, porque, como veremos, en la actividad de Lara como divulgador, el canto popular y baile argentino ocupó cierta relevancia. Lara le escribe a Prenz: “Yo a mi vez confío en un pronto salto a esos pagos [refiriéndose a Belgrado] ya que, además de cantarnos unos buenos tangos (me he aprendido de memoria Mano a mano y Muñeca brava)”. Y, con respecto a una llamada telefónica que le hace a la amiga y poeta Virginia Vidal, llamada fallida por haberla realizado en el mes de agosto, Lara comenta:

 

Después caí en la cuenta que estamos en agosto, este mes de la antiamistad, con sus calores y sus playas. Y tú, Juan Octavio ¿por qué no te decides y te vienes acá unos cuantos días? Ya sabes que aquí tenemos un Club de tango que te prepararía una digna recepción. ¡Pensalo, ché!

 

Trilce

Lo que unió a estos dos poetas e intelectuales fue por cierto la idea de refundar la revista Trilce, bautizada en alusión al poemario de César Vallejo, junto con la mencionada creación de Ediciones LAR Literatura Americana Reunida en la que colaboraron con continuidad. Omar Lara fue el fundador absoluto de ambos proyectos, Octavio Prenz un fiel amigo-poeta que lo sostuvo, junto con muchos otros, en esta valiosa empresa, como, por otra parte, resulta evidente en las pocas líneas de la carta citada.

Lara había fundado y dirigido la revista literaria Trilce desde 1964, sostenido por el Grupo Trilce de poesía, en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Austral de Valdivia. En aquel proyecto, que había durado ocho años, habían colaborado personalidades como Enrique Valdés, Claudio Molina, Luis Zaror, entre otros, difundiendo la literatura y poesía chilenas de varias generaciones. El golpe de Estado de 1973 dispersó a sus miembros, exiliándolos.

 


14 Archivo personal de Juan Octavio Prenz, 1978.


 

 

En abril de 1982, la revista compuesta por el “comité de reaparición” mencionado, que incluía nombres de aliento internacional15, entre ellos a Juan Octavio Prenz, se volvió a editar en Madrid. La edición número 17 marcaba la continuidad de Trilce con respecto a las ediciones que habían sido truncadas por el Golpe de Estado. Lara, en la página introductoria que anuncia la “reaparición”, reflexiona sobre el pasado, recordando como los primeros pasos de la revista habían sido tanteos que más tarde asumieron una firme dirección: “desde 1964 y hasta 1973, con medios materiales diversos y a menudo azarosos, Trilce devino una costumbre tenaz entre sus lectores” (Lara 1982: 3). Lara rescata la propuesta multiforme e inquieta de los temas y actividades que habían sostenido a los 16 números publicados, definiéndola una “mezcla incierta de aventura y de orden” (3):

 

En la medida de sus terrenas posibilidades, Trilce fue un espacio permeable y receptivo a todas las generaciones y corrientes y supo esquivar las querellas de escuela o de familia. No fue otro su espíritu ni, seguramente, lo más claro de su mérito... (3)

 

Si bien las intenciones y argumentos que impulsaban la reaparición de Trilce llevaban un mismo espíritu de fondo, Lara subrayaba la distancia histórica que imponían los nuevos tiempos y las grietas profundas que los separaba de ese pasado:

 

La reaparición de Trilce en Europa es posible porque su necesidad siguió vigente, se hizo manifiesta largo tiempo y pre-existió a este resurgimiento. Es la prueba, quizá, del hecho que nuestra revista no había desaparecido por causa de desfallecimiento y languidez, sino por obra de una conmoción vasta frente a la cual la palabra poética es inerme. (3)

 

Ese primer número (o 17) de la segunda etapa de Trilce presenta un índice que fija de manera cierta lo que fue la actividad de Lara, entonces y después, a través de sus proyectos como editor. Osciló entre una mirada atenta a la literatura internacional –sin dejar de obrar en el contexto europeo y desde adentro del mismo, prestando particular atención a esas literaturas cuyas lenguas no alcanzaban los grandes centros editoriales– y la firme intención de instaurar un diálogo entre la poesía chilena del pasado y la contemporánea, en el contexto más amplio de la literatura latinoamericana. De más está decir que los diálogos fueron transversales, multidireccionales y también convergentes. Por lo tanto, en el sumario del número 17 encontramos un recuerdo y homenaje a Luis Oyarsún, poeta y profesor admirado, director de Extensión Cultural de la Universidad Austral de Valdivia que, como escribe Eugenio Matus, se olvidaba de las distancias generacionales. Trilce publica los poemas “Elegía a oscuras”, “Tranquilidad” y “Defensa de la tierra” de Oyarsún. También son significativos, entre otros, el saludo póstumo al novelista chileno Juan Godoy, la reflexión de Armando Uribe Arce sobre “De cómo nace un poema o cómo Rilke se reencarnó en Rosenman”, la Muestra de poesía chilena 1982 con un artículo introductorio sobre la misma de Miguel Vicuña Navarro y la publicación de algunos poemas del poeta, filósofo y dramaturgo rumano Lucian Blaga. La nota que acompaña los poemas de Blaga dice: “Cuando uno mira su imagen y ve ojos y labios, dan ganas de preguntarle cosas. Y ahora pasa por aquí, contemporáneo con las mariposas, con Dios” (Lara 1982: 46).

 


15 Guillermo Araya, Antonio Avaria, Gabriel Barra, Luis Bocaz, Luis Bustamante, Mihail Cantuniari, Rolando Cárdenas, Jaime Concha, Juan Epple, Oscar Hahn, Walter Hoefler, Luis Iñigo Madrigal, Patricia Jerez, Enrique Lihn, Sergio Macías, Eugenio Matus, Gustavo Mujica, Silverio Muñoz, Justo Jorge Padrón, Florido Pérez, Galvarino Plaza, Jaime Quezada, Waldo Rojas, Grínor Rojo, Jorge Rossi, Federico Schopf, Antonio Skármeta, Enrique Valdés, Miguel Vicuña Navarro, Armando Uribe Arce. La diagramación: Guillermo Monforte.

 

 

Juan Octavio Prenz publica en ese número una reseña sobre El viajero imperfecto de Omar Lara en la que define el carácter de una poesía que –escribe– se nutre de rigor y decantación (1982: 56). El viajero de Lara, que Prenz llama el Ulises, es antifascista y sentimental, y denuncia “con esa enorme carga de mundo que arrastra su palabra sencilla, los días crueles, las ausencias, la mutilada alegría de su tierra” (56). Las “palabras sencillas” predominantes en la poesía de Lara son vida y cotidianidad como última posibilidad o único ámbito posible para el hombre:

 

un cotidiano que excluye las connotaciones culturales de lo grande y lo pequeño, lo alto y lo bajo, que rechaza su falsa contraparte idealista y que se convierte, de un modo fatal, irrefutable, en el único ámbito posible del hombre. (56)

 

Se trata de un viajero que recorre todo el volumen en un peregrinaje temporal o espacial por los intersticios del mundo y de la vida, sin renunciar a dejos existenciales, de fatal fugacidad:

Mira donde pones el ojo cazador

lo que ahora no ves


ya nunca existirá

lo que ahora no toques enmohecerá

lo que ahora no sientas te ha de herir algún día.

 

O poemas en los que la mirada poética se conjuga con el asombro devolviendo visiones de la observación cotidiana.

Recuerdos del futuro

Hechos y cosas reales se volvieron irreales y / viceversa

Huellas

Cércanme palabras desconocidas, las amarro a mi recuerdo es decir,

a aquello que sobrevivirá.

Todo es cierto en este momento.

No sólo la absurda ternura que me hiere.

 

De esta agua no beberá

El reflejo de su rostro en el estanque es un prodigio de la imaginación.

Carne de peregrino.

 

El título del último apartado –que es al propio tiempo el de la selección– se proyecta también a los ciclos precedentes, sugiere, rescata, en clave mítica, un viaje vivencial, en el que cada posta remite, de un modo metonímico, a las demás y al conjunto (Prenz 1982: 56).

La reedición de Trilce tuvo amplia resonancia, tanto que, en París, como relata el mismo Lara, se formó el Centro Cultural Trilce16 que realizó varias actividades. Entre otras, la titulada Los poetas y pintores cantan y celebran a la revista Trilce, en el famoso Trottoir de Buenos Aires, que incluía pintura, fotografía, música, baile con particular atención al tango (2010: 4).

 


16 Impulsado por Patricia Jerez y Luis Bocaz.

 

Un número especial de Trilce recogió el material poético leído durante el Recital de Poesía del Taller de Creación cultural Trilce, que fue organizado bajo el auspicio del Instituto de Altos Estudios Latinoamericanos de la Universidad la Sorbona de París III, el 15 de noviembre de 1982. Nombres destacados componen el número, entre ellos, el ecuatoriano Jorge Enrique Adoum, los argentinos Juan Gelman y Juan Octavio Prenz, los chileno/as Patricia Jerez, Orlando Jimeno-Grendi, Omar Lara, Galo Luvecce, Gustavo Mujica, Waldo Rojas, Osvaldo Rodríguez y Felipe Tupper.

Dedicar espacio a los bellos poemas que componen este número de Trilce nos alejaría del objetivo de este trabajo, sin embargo, señalamos dos componentes significativos. Por una parte, el componente temático en que un grito de denuncia desgarrador se nutre de la palabra más íntima del poeta ante la experiencia de la violencia y el terror. Son así los versos de “Confidencia(s) a gritos sobre Paco Urondo de Adoum o “Cartas” de Gelman:

 

Entre tus brazos y mis brazos ¿es como si hubiese una

tela de fuerzas contrarias perros célebres vientos una tela de amor donde

alguien avisa que las bestias estaban en algún lugar de la oscuridad

coceando sombras coceando impacientes o como ciegas

 

o ciegas de verdad o sin ojos? ¿o una tela

donde la camarada escribe el día 20 de abril a las 20.05 nació el chiquito que esperé cuidé defendí tanto tiempo contra’

escribe

contra la oscuridad que está en algún lugar de las bestias contra

la oscura bestia la picana los golpes al vientre donde él que defendí tanto tiempo’ escribe con la colaboración de

todas

ustedes mis compañeras y amigas escribe y cuando el día 24 (lunes)

Lo acostó por la noche y lo pasó a su cunita

 

Los versos encierran un sentido profundo de lucha y desobediencia como en los poemas de Prenz en “Apuntes de historia” y los versos incisivos de Patricia Jerez en “Declino toda responsabilidad” o “Simple súbdito”:

 

Vendré a saludarte como simple súbdito


 

Me inclinaré a tus pies

y cruzaré el anillo de los fosos para sembrar la rebelión

que habrá de derrocarte

 

El otro componente es la experimentación con el verso, echando constantemente una mirada hacia los poetas chilenos del pasado y a sus contemporáneos. Son así los poemas de Galo Luvecce o de Gustavo Mujica en “Arte poética”, “Movimiento perpetuo” y “Mito poético” o “Epílogo”, entre otros.

Trilce saldrá con cuatro números y recién a partir de 1997 desarrollará su intensa y continua actividad de divulgación de la poesía chilena y latinoamericana, convirtiéndose en la mejor revista literaria chilena. Una carta del 31 de mayo de 1996, cuando Lara ya residía en Chile, informa a Prenz sobre la tercera etapa de Trilce y le comunica que lo ha incluido en el comité de redacción17.

 

LAR - Literatura Americana Reunida

En 1982, junto con la reedición de Trilce se inaugura la fecunda etapa de la casa editorial Ediciones Literatura Americana Reunida (LAR).

 

Los primeros títulos se eligieron por la cercanía de los autores, su importancia en el tejido literario chileno y por la necesidad de estructurar, a pesar de la precariedad de los recursos con que contábamos, un sello con sentido, proyección y solidez editorial. No quería yo una suma de títulos (…) Deseaba, además, con las primeras ofertas editoriales, proclamar una suerte de declaración de principios en cuanto a intereses temáticos y autores. Establecimos así una línea de colecciones: poesía, narrativa, ensayo, estudios, tesis y monografías, memoria y testimonio. Los primeros volúmenes publicados fueron: Soñé que la nieve ardía (1975), de Antonio Skármeta; La pieza oscura (1963), de Enrique Lihn; Del fetichismo de la mercancía al fetichismo del capital (1982), de Osvaldo Fernández; y Cantores que reflexionan (1984), de Osvaldo Gitano Rodríguez.

 


17 Archivo personal de Juan Octavio Prenz. Conservamos aún dos cartas de Omar Lara dirigidas a Prenz, una del 15 de septiembre de 1993 en la que trata cuestiones de carácter personal e inherentes a la publicación de libro de poemas del escritor de Bosnia, Izet Sarajlić; la otra del 20 de junio de 1996 con temas inherentes a la publicación de comedias de Italo Svevo.


 

 

Ya de regreso en Chile, a fines de 1984, reinicié prontamente mi trabajo editorial. Con mucho entusiasmo, y ciega e inocente audacia, de la que no me daba cuenta exacta. Así, y en plena dictadura, publicamos los primeros libros de y sobre Salvador Allende, reeditamos la novela de Antonio Skármeta, editamos libros de Patricio Manns, Hernán Ramírez Necochea, Volodia Teitelboim, Luis Enrique Délano, algunos textos de Lenin. Sí, de Lenin, publicamos el libro: Qué Hacer (1902), específicamente. Y entre ellos: Un canto truncado (1988), de Joan Jara, un viejo sueño necesario. Nosotros hicimos una pestaña en el título e incorporamos un «no»: Víctor Jara: Un Canto (no) truncado. En todas estas tareas colaboraban amigos y compañeros vinculados con los autores, las imprentas, la gente de arte y otros. Había un enorme sentido de fraternidad y solidaridad que, lamentablemente, se fue perdiendo con los tiempos.

 

Para ir cerrando, nos limitamos aquí a indicar los textos que Prenz publicó en LAR, Trilce y que incluyen ensayo, poesía, antologías poéticas, novela y cuento. Entre ellos, el ensayo sobre El Cid y Kraljevič Marko: una primera aproximación (1983), los poemarios Apuntes de historia (1986) y Hombre lobo (1998), las antologías Poetas eslovenos contemporáneos, selección de Ciril Zlobec, traducción de J. O. Prenz (1988) y Poesía yugoslava contemporánea, introducción, selección y traducción de J. O. Prenz (1988).

Además, los textos narrativos Fábula de Inocencio Honesto, el degollado (1990), la colección de cuentos Biografía de Dios y otros cuentos (2012), el humorístico y crítico relato El humo sagrado, (2012) que ve envuelto a su personaje en las telarañas prohibitivas del mundo contemporáneo. En 2011, Prenz realizó las traducciones y ediciones de los poetas eslovenos Ciril Zlobec y Marko Kravos, publicados en LAR18.

 

Conclusión

La elección de volver o no al país de nacimiento distingue de manera evidente los recorridos de ambos, Lara y Prenz. Omar Lara volvió a Chile y decía que no necesitaba estar en Europa. Prenz, en cambio, necesitó o tuvo que convivir con sus raíces centroeuropeas, aunque dijera que solo los árboles tienen raíces. Por breves períodos de tiempo volvió a Argentina. Se reincorporó a su cargo de profesor adjunto en la Universidad de Buenos Aires y dictó cursos en La Plata, cuyas clases son objeto de estudio en el citado proyecto de la Universidad del Litoral. Fueron, quizás, las circunstancias o la eterna inestabilidad y precariedad argentina que lo llevaron a quedarse en Trieste. En sus últimos años de vida alternaba el bullicio de Buenos Aires y el poder de las olas de Mar del Plata con la monodia triestina, que él con su genio e ironía resucitaba en un canto plural día a día. Leía los diarios argentinos y se enfurecía con los políticos, su demagogia, con una forma de eterno retorno donde faltaba esa dialéctica tan amada. Volvía a la capital latinoamericana y debatía con los amigos, con la gente y renacía aquel fervor de la juventud. Estaba luego en Trieste, en la Plaza San Antonio, cerca del café Stella Polare, donde le gustaba sentarse (aunque le gustaba más el bar Malabar, porque allí había encontrado a algunos compinches con quienes compartía chistes y cosas de la vida, reía y entraba en la idiosincrasia triestina), y allí, uno de esos tantos argentinos perdidos por el mundo, un joven del que se había hecho amigo, le cantaba un tango. La última vez que le cantó, Prenz seguía entusiasmándose por las pequeñas cotidianidades. El cantor de tango le dijo:

 

¡Hola Octavio! ¡Dale que te canto uno! Y si mi memoria no me engaña fue Malena. Del fallecimiento de Omar, en el verano del 2021, me enteré mucho más tarde.

 

Un gran dolor. Recordé nuestra última charla en octubre del 2020 cuando me dio el poema que había escrito dedicado a Juan Octavio en 1986. Me mandó las palabras que comparecen en el epílogo y con ellas concluyo.

 


18 Otras publicaciones realizadas en colaboración con Lara fueron de: MAISON Elvira Dolores. Traducción. Italo Svevo Comedias. LAR, 1998; de la misma autora, Estudios sobre la traducción. LAR 1983; de PRENZ Juan Octavio y PRENZ Ana Cecilia. Selección y traducción. Izet Sarajlić. Poesías escogidas. Concepción: Ed. Alas, 1993.

 

 

Epílogo

Yo vivía en Bucarest cuando conocí a Juan Octavio Prenz. La vida –aunque cada día nos guste mucho menos, como dijo César Vallejo– también nos da regalos fastuosos. Juan Octavio fue uno de esos regalos. En un viaje a Belgrado encontré a mi amiga Virginia Vidal y ella me llevó a Prenz. Me llevó y me quedé para siempre. Entre los muchos defectos no está el de no detectar a un ser luminoso en cuanto lo veo. Y de ahí no me sacan. Nunca salí de la esfera mágica de su amistad, de los afectos y de los afanes compartidos.

Nos vimos de nuevo en Belgrado, en Bucarest, en Madrid, en París, en Trieste, en Buenos Aires, en La Plata, en Concepción, en Valdivia, en los jardines de su Ensenada de siempre, junto a su madre, tan diáfana como el jardín que cuidaba.

Si me pidieran cobijar en pocas palabras lo que fue Juan Octavio en la vida de su amistad yo diría las palabras: encanto, inteligencia, talento, una dulce ironía, inocencia, sabiduría, generosidad.

Y si hablo de generosidad hablo de regalos, si hablo de regalos tendría que empezar por su propio ser dispuesto a las muestras más excelsas de cercanía y humanidad. Y seguir, seguir, seguir. Y mencionar nombres secretos y reconocibles, lugares y palabras, afanes y consejos.

La poesía yugoslava toda, Vasko Popa, Branko Prelević, Mirjana Božin, y más adelante, en otro tiempo de tinieblas, a Izet Sarajlić.

En una de sus patrias (o matrias) me regaló, también para siempre, a otro poeta luminoso y pleno como él mismo, me refiero a Jorge Ariel Madrazo. Y a los poetas de La Plata, las calles de Ensenada y las aguas y las historias de las calles y las aguas.

En Madrid, en algunas ocasiones nos íbamos de copas a la Plaza Mayor. Una noche bailaste y fuiste el más joven, más gracioso y más elegante de los mozalbetes de la Plaza.

¡Fue cuando escribí estas líneas que por pudor no llamo versos!

¡Un abrazo para Elvira Dolores-Chiquita, Cecilia, Betina!

 

Juan Octavio en la Plaza Mayor19

 

Pienso en usted a menudo como un ilusionista

veo:

con un gesto inundar eso que lo rodeaba con una luz azul (era azul el farol)

y mantener esa burbuja

en cuyo centro usted ilusionaba.

Todo ver y palabra tienen un ritmo propio y montado en el ritmo

usted viajaba por nosotros

¡hacia qué mundos!

 

Ah, esa sensación de irrealidad.

Usted también jugándose en ella

Jugándose la vida de esa pequeña vida

 

de esa pequeña noche.

Con maestría dije

y con sagacidad y con ternura.

 

Porque recuerdo es cierto,

aquella luz azul pero también

ese pequeño gesto (ilusionado) de estirarse la arruga del pantalón

entre dos palomas que entornan su cabeza.

Un parpadeo de ojos le niega la entrada a la soledad cuando el fin del espectáculo es inminente.

28. 1.1986

 


19 De Abracé la tierra (2016).

 

Bibliografía

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https://rebelion.org/en-dictadura-reinicie-la-edicion-de-trilce-y-lar-con-ciega-audacia/ [26/11/2022]

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