Colindancias (2014) 5: 131-142

Isabel Araújo Branco Universidade Nova de Lisboa Portugal

 

El “realismo mágico portugués”: las propuestas de José Saramago y João de Melo

 

Recibido 20 de febrero de 2014 / Aceptado 25 de septiembre de 2014

 

 


 

Resumen: Tradicionalmente se relaciona el realismo mágico con las literaturas hispanoamericanas, pero sabemos que esta categoría se manifiesta en todas partes del mundo. Portugal no es excepción. En este artículo abordamos las obras de José Saramago y João de Melo y sus propuestas de denominaciones alternativas al realismo mágico: el “real sobrenatural” y el “etno- fantástico” respectivamente.

 

Palabras clave: realismo mágico, realismo mágico portugués, José Saramago, João de Melo.


Abstract: Traditionally we relate magical realism to Latin-American literatures, but we can say that this category exists worldwide. Portugal is not an exception. In this article, we will study the works of José Saramago and João de Melo and their proposals to name magical realism as “real sobrenatural” and etno-fantástico”.

 

 

Key words: magical realism, Portuguese magical realism, José Saramago, João de Melo.


 

 

El realismo mágico y lo real maravilloso están asociados a lo fantástico, pero presentan características diferentes. La génesis del realismo mágico se encuentra en la pintura alemana de inicios del siglo XX. La designación fue paulatinamente adoptada por la literatura, en particular por algunos autores y críticos latinoamericanos. Lo real maravilloso, por su parte, fue adoptado por primera vez por el escritor cubano Alejo Carpentier en el prólogo de su novela El reino de este mundo: “Lo real maravilloso se encuentra a cada paso en


las vidas de hombres que inscribieron fechas en la historia del Continente y dejaron apellidos aún llevados” (1949: 12). En sus palabras, lo maravilloso surge

 

de una inesperada alteración de la realidad (el milagro), de una revelación privilegiada de la realidad, de una iluminación inhabitual o singularmente favorecedora de las inadvertidas riquezas de la realidad, de una ampliación de las escalas y categorías de la realidad, percibidas con particular intensidad en virtud de una exaltación del espíritu que lo conduce a un modo de “estado límite”. (12)

 

Pero el realismo mágico y lo real maravilloso no son las únicas designaciones asociadas a lo fantástico. También en Portugal, dos de los más importantes escritores contemporáneos presentan propuestas en este campo. Por una parte, José Saramago propone el “real sobrenatural”, argumentando que el realismo mágico no es exclusivo de Latinoamérica y se inserta a sí mismo en esta tradición. Por otra, João de Melo presenta la categoría del “etno-fantástico”, también como alternativa, y, según su opinión, con raíces en lo fantástico popular tradicional y en la religión. En esta ponencia pretendemos comprender mejor lo que se podría llamar el “realismo mágico portugués”. Analicemos las posiciones de ambos escritores, pero primero pasemos a recordar los conceptos base en cuestión.

Geoff Hancock describe el realismo mágico como la conjunción de los mundos mágico y real, mientras que Lois Zamora y Wendy Faris hablan de un espacio creado a partir de la mezcla de dos culturas opuestas donde ambas tienen la misma importancia. Maggie Ann Bowers, en Magic(al) realism, afirma que el narrador de este tipo de textos propone hechos reales y mágicos con la misma autoridad en un escenario real reconocible. Ahí, el componente mágico es aceptado como parte de la realidad material: “they cannot be simply the imaginings of one mind, whether under the influence of drugs, or for the

purpose of exploring the workings of the mind, imagining our futures, or for making a moral point” (Bowers 2004: 31). Según Bowers, estas ficciones no son exclusivas de Latinoamérica y, en general, tienen como telón de fondo zonas rurales, lejos de los centros políticos y económicos, y frecuentemente están asociadas a una cierta marginalidad política y cultural. La crítica considera que se están desarrollando nuevas variantes del realismo mágico y subraya que “postcolonial and cross-cultural contexts, and particularly those in the english-speaking world, are producing writers who adopt magical realism in order to


express their non-western mythological and cultural traditions (65). Para Bowers, el realismo mágico puede incorporar en sí tantas formas de “magia” como el número de contextos culturales donde surge, pudiendo ser influenciado por el cristianismo europeo o por las creencias de los indígenas americanos. También Amaryll Chanady y Roberto González Echevarría consideran que el realismo mágico no es específico de la cultura latinoamericana.

De hecho, también en otras regiones del globo encontramos obras literarias repletas de realismo mágico, aunque sus autores no se sientan reflejados en esta categoría, o la imagen que tienen de ella o en este nombre. Es el caso del escritor portugués José Saramago. En sus obras, hallamos innumerables elementos de realismo mágico y podemos comprobar relaciones literarias con autores hispanoamericanos –en especial Gabriel García Márquez–, pero es muy difícil encontrar declaraciones del propio Saramago asumiéndolo. Sin embargo, en entrevistas a veces ha hecho referencia a un género fantástico, proponiendo con frecuencia denominaciones alternativas. Por ejemplo, en 1980 afirmaba: “Na minha opinião, todo o real é fantástico, ou, para dizer de outra maneira que me é mais própria, todo o real é inquietante. A percepção do real, operada pelos sentidos, não todo o real. A margem do não saber, ou melhor, do não sentir, é que é o inquietante” (Carvalho 1980: 39). En una entrevista a la investigadora brasileña Beatriz Berrini, Saramago propone una designación alternativa al realismo mágico o real maravilloso: el “real sobrenatural”. Al interrogarle Berrini sobre su “fantástico”, Saramago contesta que el realismo mágico no es exclusivo de Latinoamérica, estando presente en todo el mundo desde siempre. Así pues, cita a Homero, Maupassant y Eça de Queirós para explicar que es posible ser realista y maravilloso al mismo tiempo, añadiendo que esa dimensión siempre estuvo presente en su obra, incluso en los libros que la investigadora presenta como excepciones:

 

Levantado do Chão não poderia ter sido escrito sem o pressentimento do “real sobrenatural” (este rótulo, que acabo de inventar, serve tão bem como qualquer outro) e História do Cerco de Lisboa, com os seus distintos níveis sedimentares de leitura e as suas transmigrações de factos históricos, não é entendível de um ponto de vista estreitamente realista. E que direi das crónicas reunidas em Deste Mundo e do Outro e A Bagagem do Viajante? Não é que eu queira ser maravilhoso à força, para aproveitar a maré, simplesmente me parece que a literatura não pode respirar


fora dessa quarta dimensão que é a imaginação fértil. Para ser ainda mais claro: custa-me tanto a compreender, para dar este exemplo, um surrealista que não seja realista, como um realista que não seja surrealista... Ecletismo topa-a-tudo? Nada disso. Apenas uma visão circular do mundo. (Berrini 1999: 243)

 

Este real sobrenatural se encuentra en consonancia con el realismo mágico y se integra en la tradición de la literatura europea y mundial, de la que Saramago asume formar parte. Pero este real sobrenatural no tiene nada de supernatural ni está fuera del mundo. Veamos otra afirmación de Saramago para comprenderlo mejor:

 

Não acredito em magias ou feitiços de espécie alguma. Mas se somos todos diferentes, uns mais morenos do que outros, uns mais inteligentes do que outros, também posso conceber que haja pessoas que vêem o mundo como se estivessem simultaneamente dentro e fora dele... (Pedrosa 1986: 26)

 

El autor considera que las capacidades pueden ser singulares, pero son inherentes a los hombres, no son dadas por una entidad superior. Como pasa con el realismo mágico, no se produce una confrontación entre real y extraordinario, sino una convergencia de ambos en un único punto, una interconexión permanente, un proceso integrante, que se muestra en el texto “não o fantástico pelo fantástico, mas o fantástico enquanto elemento do próprio real e integrando-se nele (Vale 1984: 3). El mismo Saramago muestra sentir en algunas ocasiones estas percepciones. En Viagem a Portugal, obra de crónica de viajes donde el narrador se mezcla con el autor, leemos:

 

teme não passar da soleira [da porta da Igreja de São Lourenço, em Almansil] quando sente (não pode explicar como, mas sentiu) que ali ninguém se escandalizará se avançar um pouco, se deslizar por um lado e outro, com licença e [...] olhar os famosos azulejos [...]. E assim fez. (1983: 378)

 

Ocurre lo mismo en sus obras: “sou mais realista do que todos os romancistas que . Mesmo que eu ponha nos meus livros coisas fantásticas.” (Gusmão 1989: 94).Uno de


sus propósitos es fomentar la indecisión en sus lectores para que estos accedan a otros sentidos del texto:

 

Gostaria que o leitor circulasse entre o real e o imaginário sem se interrogar se aquele imaginário é imaginário mesmo, se o real é mesmo real, e até que ponto ambos são aquilo que de facto se pode dizer que são.

Podemos sempre distinguir o real e o imaginário. Mas o que gostaria é de ter criado um estado de fusão entre eles de modo a que a passagem de um para o outro não fosse sensível para o leitor, ou o fosse tarde de maisquando não pode dar pela transição e se acha num lado ou no outro, vindo de um ou outro lado, e sem se aperceber como é que entrou. (Vale 1984: 3)

 

En sus obras es fácil encontrar rasgos de real sobrenatural. Los más conocidos son la capacidad de Blimunda Sete-Luas, protagonista de Memorial do Convento, de ver por dentro los cuerpos humanos y sus males cuando está en ayunas; la separación de la Península Ibérica de Europa y su conversión en isla que se mueve hasta el medio del Océano Atlántico en A Jangada de Pedra; o la ceguera generalizada, sin causas físicas, de los

habitantes del planeta en Ensaio sobre a Cegueira. Sin embargo, será más interesante analizar

ejemplos en textos con menos divulgación, en particular en sus cuentos y crónicas. Además, en estas obras, según el mismo autor, está presente ya “toda a matéria que vem depois ser amplificada nos romances, ou pelo menos muito do que se encontra nos romances”, como “a memória como recordação, a observação do quotidiano, a interpretação dos factos, a aproximação entre dois factos aparentemente distintos” (Letria 1995: 22). Empecemos por A Bagagem do Viajante, libro de crónicas de 1973, y el texto “Os portões que dão para onde?”. En este último, narra la sensación sobrenatural sentida al pasar los portones

abandonados junto a las carreteras, cruzado por las energías del pasado y de sus habitantes, no visibles a los ojos, pero sensibles. E interroga al lector si ha experimentado la comunicación física de la gente que ya no existe:

 

Quando vou atravessar o espaço que eles guardam, não sei que força rápida me retém. Penso naquelas pessoas que vivas ali passaram e é como se a atmosfera rangesse com a respiração delas, como se o arrastar dos suspiros e das fadigas fosse


morrer sobre a soleira apagada. […] Não sentiu que os seus ombros roçaram outros ombros? Não reparou que uns dedos invisíveis lhe apertaram os seus? Não viu esse longo mar de rostos que enche a terra de humanidade? (Saramago 1973: 84-85)

 

En “As coincidencias”, el narrador lee una noticia de un hombre que se ha matado para llamar la atención sobre la necesidad de paz en la tierra, mientras que en la radio el locutor anuncia la transmisión de “Oda por la Paz”, de Haendel. Esta coincidencia hace que el narrador reflexione sobre la vida y concluya que “não é nada simples, e que os seus caminhos são de tal modo semeados de desvios e armadilhas que muito é de espantar que não nos percamos nela a todo o momento” (175). Por su parte, el universo no es limitado y tem o seu tamanho multiplicado pelo número infinito de instantes que formam, juntos, o tempo do mundo” (177). No será, pues, casualidad la lectura de la noticia y el anuncio de la composición de Haendel en el mismo momento, habrá un significado para eso, quizá llevar al sujeto a reflexionar de forma más detenida sobre la paz.

Los lectores podrán reaccionar con escepticismo, por eso el narrador tiene la necesidad de afirmar en la primera frase de “Apólogo da vaca lutadora”: Não invento nada” (147). Para él, hay que lamentar a quien piensa que lo extraordinario es sinónimo de mentira, pues não sabem que o mundo está cheio de coisas e de momentos extraordinários (147). Ellos son los ciegos, quienes sólo pueden ver lo inmediato y recusan ver la riqueza que está más allá, accesible a todos, siempre que la sepan ver.

En el cuento “A cadeira”, encontramos la relación de un sobrenatural ligado a lo religioso, aunque totalmente real: “Os santos estão de costas, assobiam, fingem-se distraídos, porque sabem muito bem que não milagres, que nunca os houve, e, quando alguma coisa de extraordinário se passou no mundo, a sorte deles foi estarem presentes e aproveitarem (Saramago 1978: 26). O sea, existen hechos extraordinarios, pero sin relación con los santos, que se apropian de ellos de forma ilegítima; hechos que tienen origen en otra dimensión, no religiosa: una dimensión que forma parte del mundo. Es el real sobrenatural

–o el más universal realismo mágico–.

Pasemos a João de Melo, escritor portugués que aborda con frecuencia sus relaciones con las literaturas hispano-americanas y las de estas con otros autores portugueses. En sus primeras entrevistas, a João de Melo no le agradaban los paralelismos entre su obra y Latinoamérica dibujados por los periodistas, pero, con el paso del tiempo,


no sólo los ha ido aceptando, sino que ha escrito varios artículos sobre el tema. Con todo, todavía en esa fase inicial de resistencia, él se coloca en una posición particular y propone una categoría alternativa: el “etno-fantástico”. En una entrevista en 1987, João de Melo declaraba desear ir al encuentro “de um imaginário profundamente português. Aquilo que os latino-americanos definiriam como fantástico eu prefiro designar como etno-fantástico” (Viegas 1987: 10).

Según Melo, este etno-fantástico tiene origen en la religión y en el fantástico popular portugués de origen medieval. Ejemplos de ello son la dimensión “misteriosa e prodigiosa” (Nunes 1992: 10) de Dios en su formación religiosa, los “milagros” ligados al vulcanismo de su archipiélago-natal, Azores, y una cierta noción de épica. Este etno-fantástico es “a súmula entre o conhecimento desse fantástico português e a minha viragem interpretativa da religião em que fui educado e que tive de superar” (Viegas 1987: 10). João de Melo admite asimismo la importancia de las lecturas de autores latinoamericanos y de la Biblia:

 

A vertente latino-americana, o chamado “realismo mágico”, [operou] uma influência muito forte em mim e também em muitos escritores da minha geração. […] O realismo mágico latino-americano foi apenas um impulso para a descoberta do nosso próprio realismo mágico português que é muito antigo, vem desde os românticos. Nos Açores, o realismo mágico tem uma aplicação muito particular. Na minha infância, uma avó contava sempre aquelas histórias de almas que voltavam do outro mundo para virem visitar os vivos, mortos que ressuscitavam na porta dos cemitérios. Todos esses milagres e prodígios associados à extrema religiosidade do açoriano e também aos fenômenos sísmicos e vulcânicos das ilhas, tudo isso moldou em mim um imaginário em literatura muito próximo do imaginário latino-americano. (Paganini 1998)

 

A propósito de una de sus últimas obras, O Mar de Madrid, de 2006, João de Melo afirma, en referencia a un capítulo en el que el protagonista coge una góndola hasta la estación de Atocha:

 

Deu-me um suplementar prazer escrever o episódio: foi um regresso às experiências do realismo mágico, que em mim tem sempre uma componente etno-


fantástica. No fundo, trata-se de uma geografia de representação. Mesmo as lendas e os equívocos históricos nascem tanto de uma realidade territorial, como dos imaginários que suscitam. Sou um estrangeiro e um ilhéu em Madrid: nada me impede de ver a cidade à luz dos meus desejos. (João de Melo. Um (novo)… 2006: 14)

 

Es preciso hacer alusión aún a tres textos del autor que abordan las relaciones literarias entre Latinoamérica y Portugal: “O lado sublime do Mundo”, “Público elogio de Mario Vargas Llosa” y “Gabriel García Márquez e o Realismo Mágico Latino-Americano”. En estos artículos, João de Melo admite relaciones con Augusto Roa Bastos, Ernesto Sábato, Jorge Luis Borges, Mario Vargas Llosa, Manuel Scorza, Ciro Alegría, Alcides Arguedas, Julio Cortázar, Gabriel García Márquez, Alejo Carpentier, José Lezama Lima y Carlos Fuentes. Sostiene que “a descoberta deste imaginário literário teve efeitos decisivos sobre quase todos os escritores portugueses da minha geração” (Melo 1990: 32), aunque no existan “borgeanos” o marquezianos (Melo 1998: 38) puros. Así, después de una resistencia inicial, João de Melo acaba asumiendo la importancia de las literaturas de la otra orilla del Atlántico en su obra y en la literatura portuguesa contemporánea, pero sin abandonar su categoría alternativa, del etno-fantástico.

Melo no profundiza sobre este concepto, pero podemos apuntar algunas conclusiones a partir de sus declaraciones a la prensa. Por ejemplo, refiriéndose a su novela O Meu Mundo Não É Deste Reino, afirma que “ coisas do perfeito domínio do real e que têm a ver com o rico universo imaginário da infância” (Viegas 1987: 11), añadiendo que algunos episodios de la obra tienen una correspondencia con hechos reales, como por ejemplo el eclipse: “eu e o meu irmão mais velho largámos as vacas, que andávamos a guardar, mais cedo, porque o mundo ia acabar dali a meia hora” (11). Así, los mitos y

creencias de su comunidad original influyen en las mentalidades e imaginarios, siempre en estrecha relación con la religión católica. La novela, por su parte, narra “sociedades primordiais” y se acerca más a la “crónica do sobrenatural” que a la vivencia real, haciendo de él um livro mais fantástico”, con personajes intemporales a lo largo de quinientos años y que transportan experiencias. “Esta é a proposta fantástica” (Martins 1988: 6), dice.

Prosigamos con O Meu Mundo Não É Deste Reino, ya que es una de sus obras más

importantes y una de las más fructíferas para nuestro tema. La novela presenta un tiempo


mítico y circular, una mezcla de presente, pasado y futuro, con saltos entre diferentes tiempos. Estos rasgos son característicos del realismo mágico, en un acercamiento a la naturaleza, donde “se suceden las estaciones de forma ininterrumpida en un proceso que recrea infinidad de veces el esquema vida-muerte-vida” (Camacho Delgado 2006: 22), como defiende José Manuel Camacho Delgado en Comentarios filológicos sobre el realismo

mágico. También el espacio es circular y aislado en la novela. Rozário está ubicado en una

isla en la mitad del océano. Se trata de otra marca del realismo mágico, una extensión del tiempo mítico. Camacho Delgado considera que “los territorios míticos poseen un carácter insular que marca la diferencia entre el mundo exterior (profano) y el mundo interior (sagrado)”, donde “todo es posible porque los personajes están sujetos a leyes que nada tienen que ver con la lógica y la razón” (22). Y añade:

 

El territorio mítico suele estar rodeado por un río o una selva, por llanuras de polvo o simplemente por caminos alambrados que cruzan en sentido contrario. Una vez dentro del espacio sagrado, el personaje se ve inmerso en un nuevo orden de cosas en el que desaparecen las fronteras entre la vida y la muerte, se neutralizan las diferencias entre lo animado y lo inanimado, se presenta lo verosímil como inverosímil (o viceversa) y la naturaleza puede convertir a sus criaturas en hombres y a los hombres en criaturas. ( 23)

 

Rozário está aislado por el mar y por la maleza, y en el pueblo rige un orden no normal, en el que los elementos extraordinarios conviven con los banales y con la misma verosimilitud. Ni siquiera entre muertos y vivos hay una frontera clara, pues en algunos episodios ambos se mezclan, como en la caída del avión en la que los fantasmas de las víctimas del accidente persiguen a los ladrones de sus pertenencias. Hay muchos más ejemplos: la mujer con pies de cabra que aparece en casa del cura; el viejo Jesus Mendonça que jamás se duerme; los bueyes, perros, ovejas y cabras que lloran; los niños que nacen todos con ojos azules; o los ratones vivos que salen del vómito de Guilherme José. Otros elementos son el no crecimiento de Jorge-María por desear físicamente a su madre o la chica que no pensaba porque todavía tenía el cordón umbilical: “o seu espírito continuava a alimentar-se pelo canal do feto. Respirava ainda, pelo corpo da mãe, o sangue e a energia da pura subsistência animal” (Melo 1983: 219). Aquí, como en muchos otros casos, hallamos


marcas de intertextualidad con las literaturas hispanoamericanas, en particular con Gabriel García Márquez. Recordemos, por ejemplo, a la mujer que se convirtió en araña por no obedecer a sus padres, del cuento “La increíble y triste historia de la cándida Eréndira y de su abuela desalmada”.

Encontramos asimismo rasgos de etno-fantástico relacionados con el cristianismo, como el diluvio de 99 días y el milagro del sol. El personaje de João-Lázaro es una especie de santo, que calma a los animales y absorbe en la peste que mata a los habitantes del pueblo. Él muere, pero en su sepultura crecen sus cabellos y la tierra se mueve al ritmo de su respiración. Más tarde, João-Lázaro resucita, como su homónimo de la Biblia. En esta segunda vida, trae noticias del futuro y del progreso, con máquinas, trenes, aviones y electricidad.

Tras el análisis de las propuestas del real sobrenatural y el etno-fantástico, se plantea la siguiente cuestión: ¿es posible hablar de un realismo mágico portugués, aunque con una denominación alternativa? Sí, sin duda. Pero obviamente habrá un origen tradicional, relacionado con la literatura fantástica medieval y los mitos y mentalidades ligados al imaginario católico. Este “realismo mágico portugués” fue prolongado a lo largo de los siglos y a veces un poco olvidado o suspendido, pero retomado por escritores portugueses contemporáneos. En cuanto al papel del catolicismo, ya Eugénio Melo e Castro en 1974, en la Introducción a la Antologia do Conto Fantástico Português, defiende

que el catolicismo y los relatos medievales produjeron una aceptación de lo sobrenatural

como algo verosímil, haciendo referencia a “uma extra-realidade coabitando connosco ou perfeitamente verosímil” (1974: XVI). Todos los hechos narrados son verosímiles y no hay lugar a dudas: “que sejam estranhos, anormais, inacreditáveis, raros, isso é da sua própria natureza” (XVI). A título de ejemplo, podemos nombrar la interferencia de milagros en História Trágico-Marítima o los sermones en las iglesias llenos de diablos, santos, tentaciones y maravillas celestes. Retomemos, pues, nuestra argumentación para concluirla.

Los escritores portugueses contemporáneos, al leer a los hispanoamericanos, recuperan sus raíces literarias e inauguran un nuevo camino, el del realismo mágico portugués. Este no surge de la nada ni tampoco es una copia del hispanoamericano. Es algo nuevo, pero con sus raíces en las literaturas anteriores de las dos orillas del Atlántico, pues, en palabras de Claudio Guillén, “el cambio no es total, y brota, donde el campo poético es afectado, de formas ya existentes y de ciertas elecciones o decisiones, en presencia de modelos y convenciones, por parte del escritor” (1989: 262).


Bibliografía

 

ABREU, Maria Fernanda de, Uma carpintaria hipnótica. Sobre Gabriel García Márquez”, en Jornal de Letras, 19 de marzo de 2003: 18.

BERRINI, Beatriz, Ler Saramago: O Romance, Lisboa, Caminho, 1999. BOWERS, Maggie Ann, Magic(al) realism, New York, Routledge, 2004.

CAMACHO DELGADO, José Manuel, Comentarios filológicos sobre el realismo mágico, Madrid, Arco Libros, 2006.

CARPENTIER, Alejo, El reino de este mundo, Madrid, Alianza Editorial, 2004 [1949]. CARVALHO, Mário Vieira de, “Todo o real é inquietante”, en Diário de Lisboa, 8 de marzo de

1980: 39:, citado en GÓMEZ AGUILERA, Fernando, José Saramago nas suas palavras, Lisboa, Editorial Caminho, 2010.

GUILLÉN, Claudio, Teorías de la historia literaria, Madrid, Espasa Calpe, 1989.

GUSMÃO, Manuel, “Entrevista com José Saramago”, Vértice, Número 14, mayo 1989: 85-99.

“João de Melo. Um (novo) romance peninsular”, Jornal de Letras, Número 924, 1 de marzo de 2006: 14-16.

LETRIA, José Jorge, Conversas com Letras, Lisboa, Escritor, 1995.

MARTINS, Luís Almeida, “João de Melo: A literatura é um serviço como outro qualquer”, Jornal de Letras, Número 334, 29 de noviembre de 1988: 6-8.

MELO, João de, “O lado sublime do Mundo”, en Jornal de Letras, Número 419, 17 de julio de 1990: 32.

---, O Meu Mundo Não É Deste Reino, Lisboa, RBA Editores, Editores Reunidos, Lda, 1994 [1983].

---, “Gabriel García Márquez e o Realismo Mágico Latino-Americano”, en Camões. Revista de Letras e Culturas Lusófonas, Número 2, julio - septiembre 1998: 37-45.

MELO E CASTRO, Ernesto Manuel (revis., anot. y pref.), Antologia do Conto Fantástico Português, Lisboa, Edições Afrodite, 1974.

NUNES, Maria Leonor, “João de Melo. Alguém nos apontou as espingardas...’”, en Jornal de Letras, Número 504, 3 de marzo de 1992: 8-10.

PAGANINI, Joseana, “João de Melo. Língua como centro dos segredos”, en Jornal de Brasília, 3 de diciembre de 1998 in www.iplb.pt/pls/diplb/web_autores.write_infcomp?xcode=2417116.

PEDROSA, Inês, “José Saramago. ‘A Península Ibérica nunca esteve ligada à Europa’”, Jornal de Letras, Número 227, 10 de noviembre de 1986: 24-26.

SARAMAGO, José, Viagem a Portugal, Lisboa, Caminho, 1995 [1983].

---, Objecto Quase, Lisboa, Caminho, 1999 [1978].

---, A Bagagem do Viajante, Lisboa, Caminho, 2000 [1973].


VALE, Francisco, “José Saramago sobre O Ano da Morte de Ricardo Reis. Neste livro nada é verdade e nada é mentira’”, en Jornal de Letras, Número 121, 30 de octubre de 1984: 2-3.

VIEGAS, Francisco José, “João de Melo: ‘O fundamental é ter coisas importantes para dizer’”, en

Jornal de Letras, Número 250, 20 de abril de 1987: 10-11.